EL PAIS DEL BIDASOA

Los valles tranquilos


HUELLAS DE UNA CULTURA ANCESTRAL

El patrimonio arqueológico de estos valles es rico y variado. Existen numerosos monumentos megalíticos repartidos por las montañas de toda la zona desde la etapa del Neolítico-Edad de Hierro (2650-350 años antes de Cristo).

Los habitantes de entonces enterraban a los miembros importantes de sus grupos junto a sus armas y ajuar. Los lugares y formas de enterramiento eran de diferentes tipos: el dólmen, camara sepulcral de piedra en forma de mesa, el túmulo prehistórico amontonamiento de tierra y piedras, y el cromlech, círculo de piedras hundidas en la tierra y en cuyo centro se ubican los restos incinerados del enterrado.

Dolmen en Beartzun (Elizondo)


Pueden encontrarse restos arqueológicos de estas características en la mayoría de las localidades de Baztan-Bidasoa. Muy cerca de Donamaria puede visitarse el túmulo prehistórico de Etxeko Gaña, junto a las peñas de Xarota; en Urrotz, el túmulo prehistórico de Larrainzar y el dólmen de Pixortar; y desde Zubieta se llega al dólmen de Eratsun y al menhir Iruñarri.

Desde Lesaka se accede al dólmen y túmulo de Biandiz-Izco y dólmenes de Amagungo Egia y Agiña. En Almandoz se encuentran los dólmenes de Apurtxi y Baztanadar y el túmulo de Paramendi y en Ziga, menhir Urdíntz y cromlechs y dólmenes de Abartán Sayoa.

Próximo a Lekaroz está el conjunto dolménico de Lerate y el túmulo prehistórico de Bagardi.

Mención especial merecen los yacimientos arqueologicos de Ikaburu, Berroberria y Alquerdi en Urdazubi, y los yacimientos de Bidartia, Lexotoa y las Cuevas de las Brujas, en Zugarramurdi.

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